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Presentación realizada en el banquete del día 4 de septiembre del 2005.



Introducción:

Bienvenidos sean todos Ustedes al Auditorio del Seminario de Tlalnepantla:

La Iglesia vive de la Eucaristía” refiere la Carta Encíclica ECCLESIA DE EUCHARISTIA de JUAN PABLO II. Documento que ha servido de orientación para vivir durante este año litúrgico de una manera intensa el amor de un Dios que se manifiesta plenamente en el sacrificio eucarístico realizado por Jesucristo la noche del Jueves Santo en torno a sus discípulos.

Testamento de amor que se actualiza cuando los discípulos de inicios del siglo XXI nos reunimos en cada uno de los “cenáculos” en el nombre del Maestro de Nazareth para alimentarnos de la Palabra de Dios y del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Hoy hemos dado inicio a nuestra convivencia con la Fiesta de Fiestas, haciendo honor a esta exhortación de Juan Pablo II: Celebrando la Eucaristía. Reunidos en un cenáculo el cual hoy se ha bendecido y su altar consagrado. Ellos servirán para que los discípulos que han sido convocados por el maestro, para seguirle, puedan en él, en coloquios de amor al meditar la Palabra de Dios configurarse a semejanza del maestro. Para que al celebrar la Eucaristía construyan firmemente la Iglesia y expresen realmente lo que es: una, santa, católica y apostólica; pueblo, templo y familia de Dios; cuerpo y esposa de Cristo, animada por el Espíritu Santo; sacramento universal de salvación y comunión jerárquicamente estructurada. Acompañados claro está de la presencia amorosa y protectora de Nuestra Señora de los Remedios Patrona de nuestra Diócesis y del Clero.

Aprenderemos los que constituimos el Seminario de Tlalnepantla (como dice el texto “Ecclesia de Eucaristía”), “a ponernos sobre todo, a la escucha de María Santísima, en quien el Misterio eucarístico se muestra, más que en ningún otro, como misterio de luz.” Para que mirándola a ella conozcamos la fuerza trasformadora que tiene la Eucaristía. Y en ella aprendamos a ver el mundo renovado por el amor. Al contemplarla asunta al cielo en alma y cuerpo veamos un resquicio del « cielo nuevo » y de la « tierra nueva » que se abrirán ante nuestros ojos con la segunda venida de Cristo y se conviertan así nuestras Eucaristías en el grito de la Iglesia esposa de Cristo que dice incansablemente: « Veni, Domine Iesu! » (Ap 22, 20).

Hagamos nuestros los sentimientos de santo Tomás de Aquino, teólogo eximio y, al mismo tiempo, cantor apasionado de Cristo eucarístico, y dejemos que nuestro ánimo se abra también en esperanza a la contemplación de la meta, a la cual aspira el corazón, sediento como está de alegría y de paz:



« Bone pastor, panis vere,
Iesu, nostri miserere... ».
“ Buen pastor, pan verdadero,
o Jesús, piedad de nosotros:
nútrenos y defiéndenos,
llévanos a los bienes eternos
en la tierra de los vivos.
Tú que todo lo sabes y puedes,
que nos alimentas en la tierra,
conduce a tus hermanos
a la mesa del cielo
a la alegría de tus santos”.

Demos inicio pues, al festejo del cuadragésimo primer aniversario de la fundación del Seminario de Tlalnepantla, haciendo en primer momento un acto de humildad que brote desde lo profundo de nuestro corazón para honrar y agradecer a todos aquellos que han escrito directa o indirectamente esta historia, la que podemos llamar una historia de amor. Amor de Dios hacia los hombres y amor de los Sacerdotes hacia una Diócesis.

Esto que les presentaremos es una parte de la historia del Seminario de Tlalnepantla, sean todos Ustedes bienvenidos a este momento de encuentro, reflexión y convivencia entre hermanos.

Nuestra historia consta de varias etapas las cuales nos hablan de un crecimiento y de la madurez que la vida nos ha venido dando como Institución. Cada una de las partes de esta historia es diferente y no por ello significa que una etapa sea mejor que la otra, queremos pues, resaltar hoy los momentos que han venido dejando huella en cada uno de los protagonistas, en la historia escrita y plasmada en cada uno de los muros, jardines y mobiliario de la Institución así como también en las personas que integran nuestra Diócesis.



1ª Etapa


Mons. Fray Felipe de Jesús Cueto González.

24 de septiembre de 1932 - 01 de julio de 1979


Fundación del Seminario de Tlalnepantla el 4 de septiembre de 1964



1964 Por iniciativa del primero obispo de Tlalnepantla, Fray Felipe de Jesús Cueto, es fundado el Seminario Diocesano de Tlalnepanta el 4 de agosto de 1964, cuyas primeras instalaciones fueron los salones y cuartos anexos al claustro de la Catedral de Tlalnepantla. Fueron 8 los seminaristas que integraron esta primera generación.

Convendría recordar en este momento lo que es un Seminario…

Es una comunidad educativa en camino promovida por el Obispo que revive la experiencia formativa que el Señor dedicó a los 12

La sede del Seminario en esta primera etapa nos recuerda aquel texto que dice. . .

El Seminario es el corazón de la Diócesis

Inicia así una historia de amor que brota fecunda del mismo corazón de un Obispo que amando a su Diócesis engendra en el seno de ella, la casa de formación de los nuevos sacerdotes.



Seminario Tlalnepantla, sede Progreso Industrial

Fundación: "Instituto México"



1966 Ante el creciente número de vocaciones y la insuficiente capacidad de las instalaciones, el Seminario es trasladado a Progreso Industrial en Villa Nicolás Romero. Durante este tiempo eran ya 79 el número de alumnos entre Seminario Menor y Mayor. El 19 de febrero es fundado el “Instituto México”, escuela secundaria de la Diócesis donde estudiaban los seminaristas del Menor.



Seminario Tlalnepantla, sede los Remedios



1967 El Seminario Mayor se separa del Menor y ocupa algunas de las instalaciones del Santuario de los Remedios, en Naucalpan de Juárez. Ahí se llevan a cabo los estudios concernientes a la Filosofía y a la Teología.

Aparece en este momento la presencia amorosa de la Virgen María acogiendo en su regazo a las futuras vocaciones sacerdotales de Tlalnepantla.

1973 A casi diez años después de su fundación el Seminario cuenta con cerca de 200 alumnos, de ellos 80 en el Mayor. La preparación de los seminaristas se desarrollaba en varias etapas: secundaria, preparatoria, normal, filosofía y teología.





2ª Etapa


Mons. Adolfo Antonio Suárez Rivera.

09 de mayo de 1980 - 15 de noviembre de 1983


Clausura de las instalaciones del Seminario de Tlalnepantla





Para 1980 el Sr. Adolfo Suárez, segundo Obispo de Tlalnepantla, decide cerrar las puertas del Seminario de Tlalnepantla y convoca que los estudiantes de Filosofía y Teología cursen sus estudios en otros Seminarios como el de Guadalajara y Toluca, mientras el curso propedéutico los realizará en Tapalpa y los alumnos de la etapa del Seminario menor estudien en el Seminario de Texcoco.

Fundación del Seminario Interdiocesano Guadalupano

En 1982 Es fundado el Seminario Interdiocesano Guadalupano (SIG) por iniciativa de los obispos de Cuautitlán, Netzhualcoyotl, Texcoco y Tlalnepantla. Comenzó a funcionar con los alumnos de primero y segundo de Teología en el antiguo edificio del Seminario de Tlalnepantla, junto al santuario de Los Remedios.





3ª Etapa


Mons. Manuel Pérez-Gil González.

30 de marzo de 1984 - 14 de febrero de 1986


Sede de la sección de Filosofía del Seminario de Tlalnepantla en Cuautitlán Izcalli



En un esfuerzo conjunto, se lleva a cabo la construcción de nuevas instalaciones en Lago de Guadalupe, en Cuautitlán Izcalli. Así se completan las dos secciones del Seminario Mayor: Teología en Los Remedios, Filosofía en Lago de Guadalupe.

En la dirección del Seminario Interdiocesano Guadalupano se encuentra Don Manuel Pérez-Gil González, tercer Obispo de Tlalnepantla y primer Arzobispo, quien consolidó el proyecto de Seminario Interdiocesano apoyando incansable y generosamente, ya fuera con formadores, ya con dinero o elementos para la construcción de las instalaciones.

Para 1992 Se reúnen las dos secciones del Seminario Mayor en Lago de Guadalupe ya que la Diócesis de Texcoco ha fundado su propio Seminario. La casa de Los Remedios será destinada al curso Introductorio. Cabe mencionar que para 1994 la Diócesis de Netzhualcoyotl establece su propio Seminario, quedando de las Diócesis fundantes del proyecto Interdiocesano solo Cuautitlán y Tlalnepantla.





4ª Etapa


Mons. Ricardo Guízar Díaz.

12 de septiembre de 1996


Integración de los cursos: Introductorio, Filosofía y Teología del Seminario de Tlalnepantla en la sede de "Los Remedios"



En 1997 Al finalizar el curso, por una petición cada vez más creciente entre el presbiterio de esta Diócesis, Don Ricardo Guízar Díaz, segundo Arzobispo de Tlalnepantla, establece el Seminario Mayor de Tlalnepantla en Los Remedios. Termina así la etapa del Seminario Interdiocesano y renace con mayor vigor y entusiasmo, así como experiencia, el proyecto del Seminario Diocesano de Tlalnepantla.

Llegamos por fin nuevamente a tener un Seminario propio con formadores propios de la Diócesis que trabajan con jóvenes de la Diócesis y para la Diócesis.

Para el curso 2001-2002 se renueva casi en su totalidad el Equipo Formador. Don Ricardo Guízar al igual que otros Obispos de la Región Metropolitana Circundante pone al frente del Seminario a un grupo de sacerdotes relativamente jóvenes en edad y experiencia sacerdotal (lo cual no ha sido un límite en el servicio que se les encomendó) sino que sin embargo poseedores de un gran amor a la Diócesis y a la Pastoral de Pastorales como es llamada la “Formación de Sacerdotes” han venido respondiendo con un número promedio de 90 alumnos por año en el Seminario y un número promedio de 9 ordenaciones sacerdotales por año en los últimos 5 años. De este grupo de formadores podemos recordar, han sido formados en el Seminario de Tlalnepantla y especializados unos en México y otros en Roma.

En el año de 2001-2002, se bendice la primera piedra del edificio que albergará la Capilla y el Auditorio (en donde nos encontramos presentes).

Cabe señalar que para poder realizar esta magna obra, se une toda nuestra Diócesis orando, trabajando y realizando rifas, donativos y colectas para poder sufragar los gastos que esta obra requería.




Conclusión




Contemplemos ahora nuestro presente y descubramos:


• En cada una de las personas que integran la Institución del Seminario de Tlalnepantla el fruto del esfuerzo de 41 años de dedicación y empeño de toda una Diócesis en el ejercicio la Pastoral Vocacional.

• En cada uno de los Inmuebles el resultado de la generosidad que durante 41 años nuestros bienhechores incansable y generosamente han aportado. No olvidemos en este rubro a aquellos seminaristas que en algunos momentos fueron “exhortados a trabajar” colaborando con la mano de obra.

• En el nivel académico que presentan hoy nuestros estudiantes y egresados, el cual nos pone al nivel de Seminarios de antigua tradición. Todo esto es posible gracias a la dedicación de 41 años en que los sacerdotes que dejando un momento su deber parroquial han venido a compartir generosa y desinteresadamente el conocimiento que poseen. No olvidemos además a nuestros maestros y maestras que también en una muestra de amor por el sacerdocio apoyan incondicionalmente a esta Institución impartiendo clases y asesorías académicas.

• Que en el ideal del Seminario de Tlalnepantla, plasmado con letras de sangre en su escudo el cual le da identidad y pertenencia a quien lo porta gallardamente y dice lo siguiente: “Al servicio del Evangelio y de los hombres” nos identifica como jóvenes que queremos forjarnos como hombres íntegros, con valores inmutables, poseedores de claros ideales, forjados en una personalidad integra, amantes de una espiritualidad madura. Hombres que al querer responder al llamado a la santidad se pongan al servicio de sus hermanos siguiendo el ejemplo de Jesucristo. Hombres generosos, incansables y humildes que siguiendo el ejemplo de los fundadores de esta zona pastoral los misioneros franciscanos . . . lleven en la sangre el amor por la Eucaristía y al igual que estos sean promotores de paz y unidad entre las personas.

Nos resta ahora a 41 años de la fundación del Seminario de Tlalnepantla, elevar la mirada hacia el futuro y en cada uno de los minutos, de los días, de los meses y años que nos quedan en la formación llevar con orgullo el amor por la formación sacerdotal y por ende por el Seminario, preparándonos para llegar a ser Sacerdotes: Santos, sabios, entregados, generosos y alegres. Sacerdotes que surjan del corazón de Jesús para amar en el nombre de Cristo a esta porción de su grey amada. Nos reconocemos “Forjadores” del Seminario del siglo XXI y hoy públicamente tomamos conciencia de lo que nos han dejado las generaciones anteriores y de que a su vez nosotros también tenemos que dejar algo para las generaciones venideras.

Públicamente hoy en este festejo del Cuadragésimo primer aniversario del Seminario a nombre de las nuevas generaciones nos comprometemos a ser fieles transmisores del Evangelio, servidores incansables que lleven con alegría la Buena Nueva de la Palabra de Dios, fieles al Magisterio de la Iglesia y leales colaboradores de los sucesores de los apóstoles. Nos comprometemos a seguir luchando hombro a hombro por consolidar y perfeccionar la Institución a la cual pertenecemos y hoy estamos honrando:

SEMINARIO ARQUIDIOCESANO DE TLALNEPANTLA.





Para quien pedimos un fuerte y caluroso aplauso. Muchas gracias, buenas tardes.
















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