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En la actualidad me encuentro cursando el segundo año de teología, en donde cada vez,
en la medida en que el tiempo avanza creo entrar más en contacto con nuestro Señor.
Es una realidad diferente mas completa, mas vivencial, mas enfocada a ese llamado que experimenta cada uno de nosotros;
ese llamado que Dios infunde de manera particular al hombre, a ese hombre que esta inmerso en este mundo, en esta sociedad,
en esta realidad de vida, y de la cual queremos ser participes con la gracia de Dios nuestro Padre.
Y esta diferencia a la que hago mención, es por que me viene al recuerdo esa primera vez que sentí el llamado de Dios, ese llamado a servirle de una manera concreta, pensando en el sacerdocio. Recuerdo claramente que en aquel entonces, hace ya algunos ayeres, estudiaba el 5to. Semestre de la preparatoria, yo, una persona normal como cualquier otro, con actividades cotidianas como las de cualquier joven a esa edad, que acudía a misa de manera regular, principalmente los domingos (¡claro!), en algunas ocasiones solo, en otras ocasiones con mi madre de quien recibí lo mejor de mi vida y a quien tengo presente por siempre en mi mente y en mi corazón; quien me enseño dentro de muchas cosas el amor y el respeto a nuestro Dios y esto principalmente con su ejemplo. De esta manera transcurría la vida de Menny, la vida de un joven que estudiaba y trabajaba desde hacia años, con grandes deseos de superarse, de vivir y de disfrutar la vida.
Un buen día Menny recibe una carta, y de algún modo un tanto extrañado, debido a que el membrete de la misma marcaba “misioneros trinitarios”, este la abre y resulta una invitación a vivir un retiro de cuaresma, le resulta agradable la invitación a lo que corresponde poniéndose en contacto vía telefónica para confirmar su asistencia; unos días después, y deseando que el día hubiese llegado antes, se encontró en el seminario donde se les había citado, era su primera experiencia y pues, un poco extrañado, con algo de incertidumbre, por lo que se iba a hacer o lo que iba a pasar, fue transcurriendo el tiempo y mas jóvenes llegaban, algunos de distintos estados de la republica , y así con el transcurso del tiempo nos íbamos conociendo y familiarizando cada vez mas.
Un recibimiento y un trato de parte de los organizadores muy agradable, algo completamente nuevo para Menny, esa primera tarde nos empezamos a conocer, a tratar. Algunos momentos de charlas, convivencias y oración no faltaron. Todos con gran disposición y deseos de darle continuidad a esa experiencia, así concluyo el primer día en el seminario. Y al día siguiente muy de mañana partimos a una comunidad en el estado de Hidalgo donde ya nos esperaba el cura de ese pueblo y en donde íbamos a vivir los próximos tres días, un pueblo pequeño cerca de tula, con una Iglesia antigua probablemente del siglo XlX, muy bonita, inmejorablemente limpia y con una paz que se sentía allí dentro; con un atrio muy grande y lleno de árboles es un lugar muy agradable.
Fueron tres días que en aquel momento, hubiese deseado que no terminaran Uno de los días más significativos de mi vida,
fue durante estos, después de varias actividades durante el día, charlas, dinámicas, misa, visita en varias comunidades y
viviendo las realidades de la necesidad que la gente tiene
del sacerdote pero sobre todo de Dios. Ya entrada la noche
tuvimos un momento mas intimo en la presencia de Dios nuestro Señor, en esa iglesia de la que les contaba, y digo un
momento por que así fue a mi sentir, ya que trascurrieron poco mas de dos horas. Fue un momento donde me sentí en
presencia de nuestro Señor, donde hablaba con El, oraba con El y lloraba con El, me sentía a su lado
Y fue ahí donde sentí, creí, desee ser elegido por Él, experimente su llamado y sentí que hicimos una especie de pacto,
algo entre Menny y el Creador.
Después de algunos cuantos años y por distintas circunstancias que después Menny les contara, se vuelve a experimentar esa pregunta de Dios, de ¿que paso con nuestro acuerdo? y Menny toma la decisión de darle un si a nuestro Señor y se pone en actividad a iniciar esa preparación hacia el sacerdocio, dejando en ese caminar de muchos años, muchas cosas de gran significancia, un tanto su familia, un trabajo que le dio gran satisfacción y estabilidad durante casi 11 años; y respondiendo así a ese llamado inicia sus estudios de filosofía, y tratando de ser fiel a esa vocación esta en ese seguimiento de Dios nuestro padre.
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