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El proyecto de Dios en mi vida

Nací el 29 de septiembre de 1981, en la ciudad de México, pero siempre he radicado en Naucalpan, Estado de México. Somos tres hermanos, mi hermana Araceli de 24 años, yo de 22 años y Verónica de 18 años.

Mi familia vive en la colonia México 68, Naucalpan. En éste mismo lugar curse mi kinder y mi primaria. Yo no recuerdo que en estas etapas de mi vida haya pensado algún día en ser sacerdote, lo que sí recuerdo es que me gustaba jugar con mis compañeros fútbol con un bote de frutsi en el patio de la escuela.

Después de terminar mi secundaria, mis papás me inscribieron en la secundaria, ésta fue la secundaria técnica N. 13 “Gral. Lázaro cárdenas” ; de la cual tengo muchos recuerdos muy gratos. Como adolescente iba descubriendo cosas nuevas en mi vida, incluso también recuerdo momentos que no fueron muy gratos por el tipo de campaneros que elegía; pero en lo general me la pase bien.

Recuerdo que tenía un compañero en mi grupo de secundaria que siempre decía que él iba a entrar al seminario y que su ideal máximo era ser sacerdote. Yo por mi parte, mi principal ideal era ser ingeniero en electrónica; es decir ya estaba en mi último año de secundaria y yo no tenía aún claro ingresar al seminario.

El último día de clases, jugamos la mayoría del grupo Basket-ball. Ese día platicamos sobre lo que íbamos estudiar y donde íbamos a estudiar. Mi compañero que siempre decía que iba ser sacerdote, nos anunció que había sido aceptado para ingresar al seminario; yo por mi parte siempre seguía firme en ser ingeniero.

Hice mi examen único para las preparatorias, me quede inscrito en el Colegio de Bachilleres N. 5. Yo no estaba tan de acuerdo en que me hubieran asignado a esa escuela, ya que yo quería ingresar a la Vocacional para poder ser ingeniero, pero decido ir a estudiar al Colegio de Bachilleres. Durante casi un año que curse el Colegio de Bachilleres, mi vida dio un giro; por una parte, conocí a personas con una fe grandísima en Dios. Dentro de estas personas conocí a una religiosa ( Las Hijas del Espíritu Santo). Empecé a asistir a procesos juveniles y misiones que organizaba su congregación.

Mi familia no era muy cercana a la iglesia, cuando llegábamos ir a la iglesia era en una fiesta ( boda, XV años, etc) o cada año en navidad. Con decir que mis hermanas y yo, era el tiempo en que aún no habíamos hecho la primera comunión. Hoy puedo decir que mi familia es un hogar cristiano, y se compromete con la Iglesia.

Durante este tiempo puede experimentar el amor de Dios, al ver que Dios tiene un proyecto para cada uno de nosotros; con lo cual yo me llegue a preguntarme varías veces ¿Qué quiere Dios de mí?.

Con las experiencias vividas en aquellos grupos de juveniles y en aquellas misiones donde me invitaban, me hicieron pensar en la posibilidad de ingresar al seminario para ser sacerdote.

Durante este mismo año, yo seguía teniendo la idea de entrar a la vocacional (preparatoria del IPN) para estudiar ingeniería; por lo cual volví hacer mi examen para ingreso a las preparatorias. Al final del año yo tenía dos opciones , ingresar al seminario o ingresar a la vocacional, en la cual obtuve lugar.

Aún un poco indeciso decidí dejar las dos escuelas y opte por ingresar al Seminario Menor de la muy querida Arquidiócesis de Tlalnepantla.

En el Seminario Menor viví cuatro años, de los cuales recuerdo más momentos agradables que desagradables. Durante los primeros meses yo me seguí sintiéndome inseguro en mi decisión, incluso deje el seminario por 15 días. Al querer regresar al seminario no me fue fácil, ya que el padre Rector en aquél entones ya no me quería aceptar. Al fin de cuentas me dio una oportunidad, y me dijo algo que hasta la fecha no se me va ha olvido : “ Si vas a entrar al seminario es porque le vas ha hechar ganas y no le vas a hacer al cuento” .

El primer año del Seminario Menor tomaba clases en el mismo Seminario, los otros tres años se me envió a estudiar la preparatoria a un colegio “Instituto Cultural Sucre”. Estas diferentes experiencias , me ayudaron a discernir mi vocación al sacerdocio.

Su principal objetivo del Seminario Menor es ayudar al joven en su discernimiento vocacional, además de ayudarlo a crecer en hábitos y convicciones.

Al concluir el Seminario Menor, con una opción ya más precisa; ingrese al Seminario Mayor de la misma Arquidiócesis, ubicado a las espaldas de la basílica de los Remedios, donde curse el curso introductorio o propedéutico. Esta etapa es muy especial, ya que es una etapa introductoria al Seminario Mayor.

Actualmente estudió el segundo año de filosofía, una etapa; donde sigo madurando mi opción vocacional al sacerdocio. Durante esta estancia en Seminario Mayor me convenzo cada día más del llamado que Dios me hace indignamente al sacerdocio.

He sido muy feliz durante estos años en el seminario, me siento realizado y satisfecho con lo que hago.

Es un reto para mí el prepararme mejor, ya que el pueblo de Dios merece y necesita sacerdotes que sean: Santos, Sabios y Sanos.

Alfredo Rojo Chávez


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