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Dentro de las inquietudes que pude tener un niño estaba la de poder seguir preparándome y tener una carrera. Figuraban entre otras la licenciatura en leyes, después profesor, en fin pasaron muchas carreras por mi mente, hasta el último me gusto la de ser Sacerdote y fue porque me invitaron a pertenecer al grupo de acólitos de mi parroquia. Dentro de lo que yo realizaba y lo que veía que hacía el párroco había varias cosas que me gustaban o llamaban la atención.
Como todo ser viviente crecí y con el paso del tiempo, termine mis estudios secundarios, pensé que estudios siguientes realizaría, y como los realizaría ya que mi padre no podía solventar ese gasto, por enfermedad. En ese momento propuso mi párroco meterme al seminario el me apoyaba tanto materialmente como espiritual, sin pensar le dije que si, pensando en mis adentros: “termino mi preparatoria y continuo con mis ideales saliéndome del seminario”. Sin embargo nunca me paso por la mente que Dios iba acomodando sus planes para que Él ganara.
Estando en el seminario y en un retiro sentí que Dios tenia un proyecto para mi: “Llamado a colaborar con él en el Sacerdocio, llamado a la realización personal a través de esta singular vocación”. Nunca imagine el paquete que Dios tenía para mi, digo esto por que Él nos regala el don del sacerdocio al que el quiere y no por que me lo merezca, claro primero me caló como el oro en el crisol para ver que tan fiel era, lo interesante es que uno se acoja a sus brazos amorosos para que lo moldee, y pidiendo la ayuda de la Santísima Virgen María para poder escuchar lo que Dios quiere y actuar con la humildad que actuó nuestra Madre Santísima en esta misión emprendida.
Dios se valió en mi historia personal de una necesidad económica para llamarme al Sacerdocio, en mi estancia en el seminario he aprendido que ser sacerdote no es buscar el dinero, el poder, la fama, sino todo lo contrario es aquel que busca renunciar a los bienes materiales y a todo aquello que los seres humanos buscamos de ordinario en cualquier profesión.
Te invito a que reflexiones cuales son los motivos que te inclinan a pensar en el sacerdocio como un estado de vida, para que no cometas el mismo error que en un primer momento cometí y que algunos que son sacerdotes están cometiendo, lo cual les hace ser infelices además de dar mal testimonio al pueblo de Dios.
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