Te encuentras en: Seminario de Tlalnepantla-Relatos Vocacionales-Relato 17





Mi historia vocacional empezó desde que yo era un niño, ya que por naturaleza me llamaba la atención las cosas de Dios aunque mis padres asistían a misa no frecuentaban mucho la Iglesia, en lo personal desde los 7 años me acerque al Padre de ese entonces en la Comunidad del Sagrado Corazón de Jesús y le dije que yo quería ser uno de sus ayudantes y me pregunto si ya había hecho la primera comunión y le dije que no, eso me desanimo porque era necesario la primera comunión para poderle ayudar, pero sin embargo el padre me propuso que lo fuera a ver al domingo siguiente, fui y me empezó a ayudar con lo del catecismo así yo le podia ayudar en cosas de la parroquia como era el barrer o ir por algunas cosas o acompañarlo, con el tiempo fui aprendiendo de los sacristanes que con el laboraban y pude hacer la primera comunión, después de eso el padre me empezó a invitar a que le ayudara en las capillas y hasta que lo acompañara a las comidas donde él le invitaban.
Después siguió el tiempo termine la secundaria y el padre y yo éramos amigos, me brindo su apoyo y su amistad, después de todo ese tiempo decidí hacer mi proceso vocacional por que me siguió mas la inquietud de ver tantos seminaristas en la parroquia, cuando estaba en la decisión de querer entrar al seminario muere mi Padre, y fue una crisis muy grande en mi familia por que fueron momentos de desintregación, después de un año se empezó a normalizar la situación decido entrar al seminario y el apoyo por parte de mi párroco fue total se convirtió no solo en mi amigo sino mi tutor un padre que yo ya no tenia, después curse el Seminario Menor de Tlalnepantla, al finalizar esa etapa ingresé al Seminario Mayor de Talnepantla y en la etapa inicial de la filosofía surge otra baja en la familia muere mi hermano, nuevamente entró un desanimo para la familia, pero por el contrario no en mi, por que va cambiando la concepción de la vida. Después de esto seguí el camino del seminario, hasta la etapa de cuarto de teología, donde parecía que todo iba viento en popa, surge un problema en la familia donde surge un accidente en mi madre y mi sobrina. Fue duro porque era estar en todo: el seminario, la casa, los hospitales y las cuestiones legales, fue difícil pero al final Dios definitivamente fue mi apoyo para poder seguir adelante en las pruebas que la vida me ponía.
Ahora me siento contento, con problemas y dificultades pero de la mano de Dios, por que este 18 de Abril del 2004 recibí el sagrado orden del Diaconado, regalo de Dios para mi vida y servicio de los hombres.
Lo que estoy viviendo es algo que no puedo describir, lo único que puedo decir es que Dios a lo largo de mi vida me ha manifestado su amor y le agradezco que él me haya escogido para ser un instrumento suyo; lo que sigue en mi vida ahún no lo se, pero sea lo que sea lo disfrutaré en el amor con el que Dios me ama. Y como dicen en algunos comerciales “ Esa es otra historia”
Te encuentras en: Seminario de Tlalnepantla-Relatos Vocacionales-Relato 17




