Te encuentras en: Seminario de Tlalnepantla - Presentación - Editorial



La Iglesia vive de la Eucaristía... nos ha recordado su Santidad en su última encíclica. Efectivamente, la Iglesia no se ha dado a sí misma la existencia, ni existe para sí misma. La Iglesia vive de Jesucristo, y se presenta ella misma como el Instrumento de salvación universal con una misión muy especial y concreta: llevar a todos los hombres a la participación consciente y plena en la Mesa del Señor.
La Iglesia hace la Eucaristía... por eso necesita de hombres llamados por Dios para constituirlos sacerdotes al servicio de Dios y de la Iglesia, necesita de hombres que presten su voz y sus manos a Jesucristo, más aún que le ofrezcan su vida entera en respuesta a su llamada.
La Iglesia hace la Eucaristía... porque recibió ese mandato de Jesucristo, para santificar esta tierra y ofrecer el sacrificio de salvación universal. En este sentido la Iglesia ofrece el servicio más sublime: llevar a todos los hombres a Dios, mejor aún, el de ofrecerles la salvación que sólo Dios nos ofrece.
Nuestro Seminario de Tlalnepantla quiere mantenerse fiel a su identidad, como espacio de formación sacerdotal, fiel a las orientaciones de Pedro y sus sucesores, abierto y caminando alegre con nuestro Arzobispo a la cabeza, para realizar, aquí y ahora, la encomienda de formar los sacerdotes que nuestra Iglesia necesita para hacer la Eucaristía.
16 jóvenes preparatorianos quieren cultivar en nuestro Seminario menor los gérmenes de la vocación, nutriendo su vida con la oración, el estudio, el deporte y la vida comunitaria para formar su corazón joven y responder a Jesús que llama.
9 jóvenes han comenzado su Curso Introductorio con el fin de tener una fuerte experiencia espiritual, y conocer de cerca el pensamiento de Jesús y de la Iglesia sobre la identidad del sacerdote, así como para discernir la senda que tomará su vida.
21 seminaristas de Filosofía continúan su discernimiento vocacional y quieren culminar esa etapa conociendo y explicando, con la luz de la razón, el misterio del mundo, del hombre y de Dios, con el fin de dialogar con el hombre de hoy.
56 seminaristas, algunos de ellos ministros, quieren continuar su configuración con Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, pues han descubierto claramente el llamado divino y quieren comprometerse con la Iglesia de Tlalnepantla y de Atlacomulco para llegar un día a ofrecer la Santa Eucaristía en favor de todos los hombres.
La Iglesia hace la Eucaristía... porque sólo ella sabe cómo hacerla, por eso queremos como Seminario avanzar en todas las dimensiones de la formación, con el fin de poder realizar lo que hace la Iglesia. Para ello tenemos que conocer todo lo que la Iglesia nos ofrece como Madre, pero también lo que nos enseña y exige como Maestra.
Hace ya casi 40 años la Iglesia de Tlalnepantla iniciaba su camino. Las circunstancias han ido cambiando y los retos se han multiplicado, las tareas son muchas y los recursos escasos, la población es enorme y los sacerdotes pocos, sin embargo aquí, como en todos lados, la Iglesia sabe hacer la Eucaristía y convocar a todos los hombres a la Mesa del Señor.
Nuestro Seminario forma parte del caminar de nuestra Iglesia y se une a sus retos y esperanzas, orando para preparar su IV Asamblea diocesana de Pastoral y comprometiéndose a colaborar en todo para animar su marcha.
Si es cierto que la Iglesia hace la Eucaristía, por otro lado, también la Eucaristía hace la Iglesia.
Efectivamente, la misma Iglesia nace de la Eucaristía, nace del misterio, no es simplemente una organización humana al servicio de un proyecto intramundano. La Iglesia tiene que recordar continuamente que participa del misterio, y que su vida va más allá de lo que vemos en lo meramente exterior. Por eso necesita acudir constantemente a la Eucaristía para obtener de ella la luz y la fuerza que necesita para cumplir su misión.
El Seminario, asimismo, sólo puede comprenderse en profundidad desde el misterio al que sirve. Al prepararnos para celebrar el cuadragésimo aniversario de nuestra Diócesis, y de nuestro Seminario, en el marco del cuadragésimo octavo Congreso Eucarístico Internacional renovamos nuestra fe en Jesucristo, verdadero Pan de Vida, y nos comprometemos para hacerlo vida de nuestra vida, guiados por Santa María de los Remedios, a quien encomendamos nuestra vocación y nuestra vida.
Te encuentras en: Seminario de Tlalnepantla - Presentación - Editorial


